Usted está aquí: El banquete de boda
Volver a: La boda
General:
Bienvenido
Contacto
Mapa del sitio
Una vez ha tenido lugar la ceremonia nupcial, llega el momento de celebrarlo. Estas celebraciones dan comienzo precisamente con la lección del restaurante.
No debemos descuidar su organización ya que es parte fundamental de la celebración y posiblemente el recuerdo más duradero que se llevarán los invitados. Al elegir el restaurante o salón donde celebrar el banquete, un factor importante será el precio. Los costes pueden variar mucho en función del lugar elegido, así que deberemos ajustar la elección al presupuesto que tengamos prefijado.
Además del precio, existen otros factores a tener en cuenta que también influirán en el tipo de menú a ofrecer.
La localización del restaurante y sus posibilidades de acceso resultan igualmente fundamentales.
Otro factor importante es tener muy claro el número de invitados para elegir el lugar adecuado.
Teniendo en cuenta estos factores se puede optar por celebrar el banquete de bodas en:
Son lugares dedicados específicamente a celebraciones de éste tipo, donde tienen una gran profesionalidad y variedad en los servicios que ofrecen.
Por regla general, los hoteles tienen todos sus servicios muy estandarizados: menús, vajillas, decoración, mantelería, etc... La ventaja de elegir un hotel para celebrar la boda es que la variedad de precios es muy amplia, dependiendo de la categoría del hotel así serán los precios mínimos por comensal.
Normalmente tienen menús tipo, estandarizados, pero existe mucha libertad a la hora de confeccionar el menú al gusto de los novios. Los precios lógicamente van en función de la categoría del local y del menú elegido.
Últimamente está muy de moda celebrar las bodas en el jardín de la casa particular de uno de los novios, en cuyo caso se contratará un catering. Si se celebra en una finca alquilada, hay dos posibilidades: elegir los novios la finca y alquilarla y después contratar el catering, o bien acudir a una empresa que ya tenga una serie de fincas adjudicadas para celebrar bodas. Hay que reconocer que celebrar el banquete en una casa rural en plena naturaleza tiene su encanto, pero llegar hasta allí puede ser un problema, sobre todo para aquellos invitados que hayan tenido que desplazarse desde otras ciudades, incluso desde otros países, y que posiblemente no dispongan de automóvil propio. Una solución a esto es contratar los servicios de un autocar con chofer, aunque suponga un coste adicional.
Al banquete generalmente van a asistir un gran número de comensales, con los gustos más variados, e incluso puede que alguno con restricciones médicas, como personas alérgicas a determinados alimentos, como por ejemplo mariscos, con restricciones culturales, o incluso religiosas, sobre el menú. Un consejo en este sentido sería que al entregar las invitaciones de boda intentemos averiguar qué invitados van a requerir un menú especial. Un consejo general para confeccionar el menú de la boda es ser un poco cauto y optar por unos platos tradicionales, pero de calidad. En cambio, para los postres cada vez la originalidad se está poniendo más de moda.
Tradicionalmente el banquete solía celebrarse en un salón repleto de largas mesas para decenas y decenas de personas, pero poco a poco se va sustituyendo por el uso de mesas redondas y más pequeñas, para unos 10 o 12 comensales, en las cuales ningún invitado se encuentra especialmente alejado, o en una posición de privilegio.
Es de especial utilidad la del “plano de las mesas”, es decir, de un pequeño esquema de las mesas y las personas asignadas a cada una, situado normalmente a la entrada del comedor. De esta forma evitamos fácilmente el desconcierto que suele provocar el desconocimiento del lugar de cada uno.
Otro punto importante a evitar, y que hace tiempo era relativamente frecuente es crear la llamada “mesa de los niños”. Es decir, una mesa con menú especial, infantil, en la que se reunían todos los niños y jóvenes hasta una determinada edad. Además de marginar a estos invitados situándolos a un lado, supone un problema a los padres de aquellos niños más pequeños que inevitablemente pasarán toda la comida levantándose para ir a comprobar si necesitan ayuda.